Jueves, 11 de diciembre de 2008
Publicado por Caridea @ 16:14  | Reflexiones
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Sucedió de repente. Un latigazo recorrió desde mi oído pasando por mi mano y, deteniéndose en cada una de las terminaciones sensitivas de mi piel hasta estallar en mi cerebro.

 

Harta ya de sentir que faltaba algo en esa relación estrictamente basada en correos electrónicos de ida y vuelta constantes,  acumulé el valor suficiente para coger el auricular del teléfono, el listado correspondiente y buscar su número.

Tengo que reconocer que había imaginado cientos de veces esa situación: Cómo respondería al descolgar…… como seguiría yo….. en que justificaría esa llamada….  Y de repente   ¡!! ¡plof!!!    todo al garete.

 

- Hola ….. si??

 

Daría lo que fuera por escucharme a mi misma cuando le respondí.  – Hola..   soy yo….

 

 - Hola!!!     Por fin te escucho!!!!

 

Me sentí muy extraña…..  mis alertas se activaron al instante.  Ese  - Hola!! – entre sorprendido, amistoso y entusiasta dejó todas mis defensas, excusas y procederes  bajo mínimos. Di un respingo que automáticamente hizo que mi vista recorriera los alrededores buscando una mirada inquisitiva que  hubiera observado el cambio que se produjo en mi.

 

 - Por fin ¡!!   -  a quien se le ocurre contestarme con un  - ¡por fin! ??   y  tirar por tierra todo cuanto tenia planeado cuidadosamente decirle?.

 

Sin previo aviso, casi sin darme cuenta de lo que me estaba pasando,  me fui fundiendo en su entonación…. en su modulación.  

Su ritmo respiratorio taladraba mis sentidos advirtiéndome de una nueva ráfaga de sensaciones.  Cuando susurraba a media voz como si quisiera esconder un secreto entre ambos,  arrastraba las letras hasta conseguir un pentagrama celestial para mis sentidos. Se fue complicando cuando aterrada me di cuenta de que no me estaba enterando prácticamente de nada cuanto me decía, simplemente era su voz la que me acunaba en una caricia constante y  mi cuerpo se enroscaba entre la silla, la mesa y el teléfono para evitar que se escapara una sola nota.

 

Ha transcurrido el tiempo…. las llamadas se han  sucedido con relativa frecuencia y cada día que pasa, siento más y más necesidad de escucharlo… de envolverme en él… de impregnarme de su esencia,  dejarme cautivar durante el resto de la eternidad.

 

Se ha convertido para mi en la sustancia más adictiva conocida hasta el momento, cuando suena el teléfono de mi mesa, y eso sucede a menudo, sueño a gritos para que sea  - Hola!!! - .    Al ausentarme durante un rato, cuando regreso, lo primero que hago es mirar  a ver si hay una nota  avisándome de su llamada, desperanzándome ante el silencio.

 

No sé dónde va a llevarme esta situación. Es placentera a la vez que dolorosa. Es vivir con el sueño de una voz…. Es vivir por y para escucharle. Pero esos largos minutos que compartimos… os aseguro que merecen la pena.

 

Le conozco, se cómo és y he visto su mirada, pero……   eso forma parte de otra historia.


Tags: sentimiento, sensación, amistad, desesperación, comunicación, llamada

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